Le pasó a Neruda,
Una chascona lo enamoró.
Amor enmarañado, confundente, protector.
Un abrazo que transciende pieles, que llega al alma, que calienta los pies.
El refugio perenne para un cuerpo cansado de tanto andar por caminos traicioneros que roban sonrisas a quienes deseen transitarlos.
Pero nadie se queda por siempre en los refugios, y la Chascona quedó en los recuerdos. Con el pálpito roto, la carita mojada, haciendo promesas de no volver a amar.
Todo aquel que te busca, termina llegando aquí, porque en mí, no puedes esconderte, no puedes lo de siempre, sólo vale cuando no me ves.
Pero ya no me ves.
Todo lo que el mar lleve,
La luna lo devuelva
Mareas, óiganme.
No me olviden.
viernes, 19 de mayo de 2017
sábado, 13 de mayo de 2017
Buen tipo/ Mal hombre
Desde que te escuché pronunciar esa frase, supe a lo que te estabas refiriendo. No se puede engañar a la intuición por mucho que el deseo insista. Lo que se es, es, y no otra cosa, y duele cuando, de nuevo el deseo, manda ir para donde no es.
Pero la duda, esa hermana que te despierta en la noche, y no te deja volver a cerrar los ojos, punza la conciencia tajante, constante y categórica, hasta que asumes, otra vez, que lo que es, no será, por más lágrimas, otra vez.
Me pregunto si el hecho que seas un "mal hombre", tiene relación con el hecho que ya casi no me hables. Me acostumbraste a tu compañía, y bastó un beso para quitármela.
Me acostumbraste a tu dulzura, y bastaron 3 tragos XL, para que se transformaran en distancia.
Lo que no sabes, y daría un poquito de mi alma para ello, es que como tú, otros antes, otros que han contribuido a borrar esa sonrisa que tanto te gusta, porque tonta y todo, no me da miedo entregar lo que me queda de corazón.
Detente, y déjame quererte.
Pero la duda, esa hermana que te despierta en la noche, y no te deja volver a cerrar los ojos, punza la conciencia tajante, constante y categórica, hasta que asumes, otra vez, que lo que es, no será, por más lágrimas, otra vez.
Me pregunto si el hecho que seas un "mal hombre", tiene relación con el hecho que ya casi no me hables. Me acostumbraste a tu compañía, y bastó un beso para quitármela.
Me acostumbraste a tu dulzura, y bastaron 3 tragos XL, para que se transformaran en distancia.
Lo que no sabes, y daría un poquito de mi alma para ello, es que como tú, otros antes, otros que han contribuido a borrar esa sonrisa que tanto te gusta, porque tonta y todo, no me da miedo entregar lo que me queda de corazón.
Detente, y déjame quererte.
lunes, 1 de mayo de 2017
Suscribirse a:
Entradas (Atom)